Resumen y análisis de la audiencia de careo de Brenda Quevedo con Jacobo Tagle y Cesar Freyre

Ficha Tecnica Brenda

La tarde del 5 de marzo de 2014, en el Juzgado Decimo Sexto de Procesos Penales Federales, que preside el Juez Raúl Angulo Garfias, se llevó a cabo la audiencia pública concerniente al careo entre Brenda Quevedo Cruz y sus co-procesados; Jacobo Tagle Dobin y Cesar Freyre Morales. Todos ellos acusados de la privación ilegal de la libertad de Hugo Alberto Wallace, en la causa penal 35/ 2006, mejor conocida como el “Caso Wallace”.

En la misma, Brenda Quevedo, quien sostiene su inocencia y quien a 6 años de proceso no ha sido juzgada aun, confrontó en primer lugar a Jacobo Tagle y luego, a Cesar Freyre. En el careo, tanto Jacobo como Cesar, la deslindaron de toda responsabilidad y además, los dos afirmaron que Brenda ni siquiera conocía a Hugo Wallace. Asimismo, Brenda puso de relieve la tortura y aleccionamiento de sus compañeros por parte de las autoridades a fin de obligarlos a incriminarla en la supuesta privación ilegal de Hugo Wallace. Por último, Brenda señaló otras contradicciones en el expediente relativas a su participación en los hechos.

 

I. El careo.

Durante la audiencia del careo, Brenda Quevedo le hizo una serie de cuestionamientos a Jacobo Tagle Dobín y posteriormente a Cesar Freyre. A continuación se exponen las preguntas hechas por Brenda a los careados.

 

A) Preguntas hechas por Brenda Quevedo a Jacobo Tagle Dobin.

1.- ¿Cómo y cuando me conoció? a lo que Jacobo respondió; a finales del 2004 en la discoteca conocida conocido como el “Bar Bar”.

2.- ¿Tuve algo que ver en el secuestro del Sr. Hugo Alberto Wallace? A lo que Jacobo contestó; ni ella ni yo. No, no tuvo nada que ver.

3.- ¿Por qué en la declaración que hizo el 6 de diciembre de 2010, que rindió en el Ministerio Publico me hace imputaciones en las cuales declara que yo tuve participación y conocimiento en el supuesto secuestro del Señor Hugo Alberto Wallace? A lo que este respondió; como lo manifesté en la declaración preparatoria, fui víctima de tortura psicológica y física, amenazas a mi familia y daños que me han ido haciendo en el tiempo que he estado interno en el CEFERESO de Villa Aldama, Veracruz.

4.- ¿En algún momento me vio hacer un hecho ilícito así como de secuestro, o algún otro hecho delictivo como al que hace alusión en su declaración ministerial? A lo que Jacobo le contestó; Nunca, ella siempre ha sido una persona honrada y trabajadora, nunca la he visto hacer algo malo.

5.- ¿Me vio recibir dinero del señor Cesar Freyre Morales o de alguna de las personas que comenta formaban parte de la supuesta banda? A lo que este respondió; jamás.

6.- ¿Tiene conocimiento de que yo haya conocido al señor Trevedant o al señor Rugueiro, a la señorita Gina, personas que menciona en su declaración? A lo que contesto; No, no los conoció.

7.- ¿Tiene conocimiento que yo haya conocido o visto al señor Hugo Alberto Wallace? A lo que este respondió; Nunca lo conoció, y solo escucho de él cuando yo le comente que tenía un espectacular en mi casa.

 

B) Preguntas hechas por Brenda Quevedo a Cesar Freyre.

1.- ¿Es verdad que solicitó la declaración del día 3 de Octubre de 2010? A lo que Cesar respondió; No la solicite.

2.- ¿Es verdad como me imputa en su declaración que yo participe o tuve conocimiento del supuesto secuestro de Hugo Alberto Wallace Miranda? A lo que este respondió; No participo, y eso en las declaraciones del tres y veintitrés, fue declarado a base de tortura física y mental.

3.- ¿En algún momento recibí dinero por su parte o de alguna de las personas que menciona estuvieron en la supuesta banda y que actuaron en los supuestos hechos delictivos? A lo que este contesto; No.

4.- ¿En algún momento fue a casa de mi mama la señora Enriqueta Cruz Gómez? A lo que respondió; No, ni a su casa de su mama ni a su casa de ella.

5.- ¿En algún momento vivió en alguna casa conmigo y con Jacobo? A lo que respondió; No.

6.- ¿Sabe que en el vehículo corsa que era de mi propiedad se haya hecho algún acto ilícito como lo menciona en su declaración? A lo que respondió; No.

7.- ¿En algún momento el me vio usando algún tipo de peluca? A lo que respondió; No.

8.- ¿Cómo es que yo lo conocí a él? A lo que respondió; A ella yo la conocí por medio de Jacobo Tagle, toda vez que en el tiempo que me la presento era su pareja sentimental y me fue presentada en un bar que está ubicado en el Sur de la Ciudad, de nombre “Bar Bar”, a finales del 2004.

9.- ¿Tiene conocimiento que yo haya tenido algún tipo de comunicación o en su defecto haya conocido al señor Enrique Trevedant? A lo que respondió; Si le puedo afirmar que ella no tuvo ni relación con él ni mucho menos comunicación.

10.- ¿Estuvo al tanto en el tiempo que nos conocimos de que yo haya participado en algún hecho ilícito como lo hace de manifiesto en su declaración? A lo que respondió; No a mi no me consta y que yo sepa no.

11.- ¿Llegue a reunirme en la casa del Padrino misma que hace alusión en su declaración? A lo que respondió; no nunca fue vista por ahí, toda vez que ella no rige la religión que yo llevo; y esa casa habitación yo la frecuentaba porque ahí vivía mi Padrino, el era quien me dirigía en mi camino.

12.- ¿En algún momento me dicto algún escrito para mandar a la Familia Wallace o a la señora Isabel, como lo menciona? A lo que respondió; No.

13.- ¿Por qué en repetidas ocasiones sostuvo en las declaraciones la imputación en contra mía? A lo que respondió; Lo reitero, fui torturado física y mentalmente.

14.- ¿Ha hecho alguna manifestación o denuncia acerca de que él fue torturado? A lo que respondió; Si, efectivamente ya denuncie ante la Corte Interamericana.

A continuación, sintetizare los puntos más importantes derivados de las preguntas hechas por Brenda Quevedo a Jacobo Tagle y Cesar Freyre durante el careo, las cuales refuerzan la hipótesis relativa a la inocencia de Brenda y la fabricación de acusaciones en su perjuicio. Debemos partir del supuesto que las declaraciones que incriminan a Brenda en la comisión de los hechos delictivos mencionados en las mismas, fueron obtenidas a base de torturas, malos tratos, amenazas y aleccionamientos, como puede comprobarse mediante las pruebas existentes y las declaraciones desprendidas del presente careo.

 

A) El motivo de la incriminación de Brenda Quevedo en el secuestro de Hugo Wallace.

Al respecto, Jacobo expuso que la razón de implicarla en tal crimen es debido a que fue víctima de tortura física y psicológica, amenazas a su familia y maltratos de los que ha sido objeto durante su estancia en el CEFERESO de Villa Aldama, Veracruz, tal como lo expresó en sus declaraciones judiciales. En el mismo sentido, Cesar manifestó que Brenda no fue participe y además, afirma haber sido víctima de tortura física y mental. Asimismo, Cesar señala que el no solicitó llevar a cabo la declaración del 3 de octubre de 2010 en donde la incrimina. Por último, Cesar nos remite a una denuncia interpuesta el 3 de septiembre de 2009 ante la Comisión Interamericana denunciando los actos de tortura y las violaciones a sus derechos humanos.

En cuanto a la tortura que afirma haber sido sujeto, existe la valoración psiquiátrica conforme a las directrices establecidas en el Protocolo de Estambul, hecha a Jacobo Tagle el 16 de julio de 2012 (Véase el expediente No. CNDH/3/2011/2802/Q). En dicha valoración, la visitadora de la CNDH determino que la presentación de trastornos por estrés postraumático sub clínico, así como depresión y ansiedad severas de Jacobo Tagle y la probabilidad que la sintomatología presentada por Jacobo sean consecuencia de “los hechos relatados por él (haciendo referencia a la tortura que dijo haber sido sujeto en la parte relativa a los hechos), la pérdida de libertad, la ubicación en la que se encuentra en la prisión, la dificultad para su defensa y los daños que a decir de él, le han causado a sus familiares”. En el caso de Cesar Freyre, su denuncia se encuentra en la etapa preliminar siendo analizada por la Comisión Interamericana y cuyo numero de referencia es P-1106-09.

 

B) La exculpación de Brenda Quevedo de los hechos denunciados.

Ambos acusados concuerdan que Brenda no tuvo nada que ver en los hechos que se le imputan y además, coinciden que ni siquiera conocía o había visto a Hugo Wallace. Asimismo, Jacobo afirma que Brenda nunca recibió dinero por parte de Cesar, o de cualquiera de las personas que formaban parte de la supuesta banda. Más adelante, el mismo Cesar confirmaría estas aseveraciones. Lo anterior, resulta contrario a lo que Jacobo había señalado en su declaración ministerial del 6 de diciembre, la cual él mismo alegó fue obtenida bajo coerción.

 

C) La exculpación de Brenda Quevedo de su participación en otros secuestros o algún otro hecho delictivo.

En cuanto a los hechos delictivos anteriores al secuestro de Hugo Wallace de los que Brenda es acusada, Jacobo afirma haber conocido a Brenda a finales del 2004, de hecho Cesar constató esta versión. Asimismo, Jacobo aseveró que Brenda nunca conoció al señor Trevedant, Rugueiro y Gina, personas mencionadas en las declaraciones que incriminan a Brenda. Al igual que Jacobo, Cesar afirma que Brenda no tuvo ningún tipo de relación o comunicación con Trevedant. Además, Jacobo y Cesar coinciden que Brenda nunca ha participado en algún hecho ilícito, incluso Jacobo subrayó que ella es una persona honrada y trabajadora.

D) Otros aspectos en el expediente relativos a la investigación de la presunta participación de Brenda en el secuestro de Hugo Wallace.

Cesar Freyre señaló que nunca fue a la casa de la madre de Brenda, Enriqueta Cruz, o a la casa de Brenda, mucho menos haber vivido ahí. También, menciona que el auto Corsa mencionado en sus declaraciones, en realidad nunca fue utilizado para cometer algún hecho delictivo. Asimismo, niega que Brenda haya ido alguna vez a la casa de su padrino. Por último, niega haber visto a Brenda usando algún tipo de peluca.

 

II. Las consideraciones finales.

Por último, dado que al final no fue necesario proceder a la fase de los careos procesales, puesto que los confrontados no incurrieron en contradicción alguna que refutar, el juez procedió a otorgarle la palabra a Isabel Miranda de Wallace y a Brenda Quevedo Cruz para que expresaran sus consideraciones finales.

Isabel Miranda de Wallace señaló al juez “el aleccionamiento que han tenido los inculpados a fin de tratar de evadir su responsabilidad”. Asimismo, negó que Jacobo haya sido torturado, pues según ella en el video en el que se auto-incrimina ante el Ministerio Público “se aprecia la naturalidad con la que confesó todo lo relativo al secuestro y muerte de [su] hijo Hugo Wallace”. Además, Isabel de Wallace asegura que la prueba de la falsedad de tales acusaciones estriba en el hecho de que Jacobo la acusa de haberlo amenazado con meter a su hermano, Salomón Tagle, a la cárcel, sin embargo, remarcó, “Jacobo Tagle se ha perdido en el tiempo, ya que [su hermano] ya se encontraba preso cuando Jacobo fue detenido, por lo cual sería imposible que alguien lo hubiera amenazado con un hecho que ya había ocurrido”.

En cuanto a Brenda Quevedo, Isabel de Wallace alegó que la prueba de que miente es el hecho de que esta “se haya internado en otro país con identificaciones falsas a fin de no ser localizada”. En este sentido, menciona, “se tuvo que llevar la extradición durante dos años en la cual hubo causa probable para traerla y responder ante este Juzgado”.

Por su parte, Brenda Quevedo manifestó que ha sido torturada dos veces las cuales ha denunciado ante la PGR e instancias de derechos humanos nacionales e internacionales. Asimismo, solicitó que se investigue la tortura de sus co-procesados Cesar Freyre y Jacobo Tagle, y reiteró, “ya que evidentemente hemos sido de la misma forma amenazados y torturados físicamente para así arrancarnos una declaración, una confesión a base de coerción”.

 

III. Conclusiones.

Las declaraciones desprendidas del careo se inclinan en la hipótesis del uso de la tortura como medio de incriminación de Brenda Quevedo Cruz y los demás acusados del secuestro de Hugo Wallace. En esta misma línea, se deduce que si la mayoría de los acusados fueron torturados y obligados a declarar en perjuicio de Brenda, comenzando por Juana Hilda, el resultado final es un circulo vicioso de fabricación de pruebas y acusaciones en contra de cada uno de los imputados, las cuales deben reputarse carentes de validez y credibilidad.

Asimismo, considero pertinente poner atención en las declaraciones y acusaciones de Jacobo Tagle y Cesar Freyre, puesto que ellos también manifiestan haber sido torturados para auto-incriminarse e implicar a Brenda Quevedo en el secuestro de Hugo Wallace y demás hechos delictivos. En este sentido, Jacobo, al igual que Brenda, sostiene su inocencia, por lo que es prioritario hacer un seguimiento de ambos casos. Contrariamente a Brenda, quien a pesar de haber sido torturada no aceptó su participación en los hechos, Jacobo y Cesar debido a la brutalidad de los actos de barbarie perpetuados en su contra, aceptaron su implicación en el crimen del cual se les acusa.

Cabe señalar que en el caso de Brenda Quevedo y Cesar Freyre, existe una denuncia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por las violaciones a sus derechos fundamentales, cuyo número de referencia es P-718-10 y P-1106-09 respectivamente. Asimismo, existen pruebas contundentes que demuestran el uso de tortura, malos tratos, humillaciones y aleccionamiento, tales como la valorización psicológica bajo los criterios sugeridos por el “Protocolo de Estambul” en el caso de Brenda (expediente No. CNDH/3/2010/6007/Q) y Jacobo (expediente No. CNDH/3/2011/2802/Q).

En cuanto a la valoración de los testimonios de Jacobo Tagle y Cesar Freyre, los cuales se vieron refutados en el careo frente a Brenda Quevedo, el juez deberá evaluar la veracidad, verosimilitud, lógica y razonabilidad de los mismos.

La Constitución Mexicana establece en su artículo 20 apartado B de los derechos de toda persona imputada, fracción XIII, que el acusado:

“Tendrá derecho a una defensa adecuada por abogado, al cual elegirá libremente incluso desde el momento de su detención…”

Asimismo, las fracciones que conforman dicho apartado contienen una serie de derechos que a su vez complementan el derecho a una defensa adecuada, a saber:

II.…Queda prohibida y será sancionada por la ley penal, toda incomunicación, intimidación o tortura. La confesión rendida sin la asistencia del defensor carecerá de todo valor probatorio;

Al respecto, la Ley Federal para Prevenir la Tortura, en su artículo 8 nulifica el valor probatorio de la confesiones o información obtenida bajo tortura. Del mismo modo, la interdicción del uso de la tortura está estipulada en la legislación federal penal, véase el artículo 215, fracción XII del Código Penal Federal.

En este sentido, la prohibición de la tortura también se encuentra consagrada en una serie de tratados internacionales firmados y ratificados por México. En este tenor, de conformidad con el principio pro persona, estipulado en el artículo primero constitucional, los derechos humanos previstos por los instrumentos internacionales en la materia alcanzan el rango de derecho fundamental y en caso de contradicción con la legislación local, siempre se favorecerá la que otorgue la protección mas amplia.

Al respecto, vale la pena citar algunos de los instrumentos internacionales en materia de protección de los derechos humanos más importantes, firmados y ratificados por México, que contemplan la prohibición de la tortura:

La Declaración Universal de Derechos Humanos, artículo 5; Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, artículo 7; Convención Americana sobre Derechos Humanos; Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, artículo 5; Las Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, regla 31, 32 y 33 y la Declaración de la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, artículo 3, apartado h). Ésta última, enfatiza la idea de la protección hacia la mujer quienes son vulnerables al abuso sexual como forma de tortura.

Y finalmente, quizá el tratado mas importante en la materia sea la “Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes “, la cual define el concepto de tortura en su artículo primero como:

“Cualquier acto por el cual se inflinge intencionadamente un daño severo, tanto físico como mental sobre una persona, con el propósito de obtener de ella… información o una confesión, castigarlo por un acto que ella o una tercera persona ha cometido o es sospechoso de haber cometido… cuando dicho dolor o sufrimiento sea infligido por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya o con su consentimiento o aquiescencia“

Además, cabe señalar que la tortura no se limita a acciones que causan daño o heridas físicas. Incluye también acciones que causan sufrimiento mental, tales como: amenazas contra la familia o los seres queridos.

En este tenor, existen un par de precedentes relativos a la prohibición de la tortura que a continuación se mencionan.

a) El precedente más relevante para el caso en cuestión data del 2009, en él, la Suprema Corte se pronunció respecto a la obligación del Estado mexicano de prevenir y sancionar la tortura. Así mismo, establece la obligación del Estado de: “indemnizar a las víctimas de tortura, prestar todo el auxilio posible a todo proceso penal relativo a los delitos de tortura, incluyendo el suministro de toda prueba que posean; y prohibir que toda declaración o confesión que ha sido obtenida bajo tortura sea considerada válida para los efectos de configurar prueba en procedimiento alguno, salvo contra el torturador”. Además, pone énfasis en el bien jurídico tutelado que es la integridad personal y reafirma que “el respeto de este derecho no admite excepciones, sino que es absoluto y, por ende, su vigencia no puede alterarse ni siquiera durante una emergencia que amenace la vida de la nación”.

Otro precedente que vale la pena señalar, es el referente a la obligación autoridades de dar oficiosamente vista a la autoridad ministerial para su investigación cuando sean conocedores de personas que manifiesten haber sido víctimas de actos de tortura. El mismo también hace referencia al principio pro homine contemplado en el artículo 1 de la Constitución. El precedente en cuestión concluye con lo siguiente:

b) Las personas que denuncien actos de tortura tienen el derecho a que las autoridades intervengan de forma expedita para que su acusación sea investigada y, en su caso, examinada a través de un juicio penal; b) La obligación de proteger ese derecho recae en todas las autoridades del país (en el ámbito de sus competencias), y no sólo en aquellas que deban investigar o juzgar el caso; y c) Atento al principio interpretativo pro homine, para efectos del mencionado derecho, debe considerarse como denuncia de un acto de tortura a todo tipo de noticia o aviso que sobre ese hecho se formule ante cualquier autoridad con motivo de sus funciones. Consecuentemente, cuando los órganos jurisdiccionales, con motivo de sus funciones, tengan conocimiento de la manifestación de una persona que afirme haber sufrido tortura, oficiosamente deberán dar vista con tal afirmación a la autoridad ministerial que deba investigar ese probable ilícito.

Por último, la jurisprudencia mexicana establece que el uso de una prueba obtenida en detrimento de los derechos fundamentales de los inculpados constituye una violación grave al debido proceso y por ende toda prueba obtenida en tal forma deberá ser nulificada.

PRUEBA ILÍCITA. EL DERECHO A UN DEBIDO PROCESO COMPRENDE EL DERECHO A NO SER JUZGADO A PARTIR DE PRUEBAS OBTENIDAS AL MARGEN DE LAS EXIGENCIAS CONSTITUCIONALES Y LEGALES.

 

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Publicado en Brenda Cruz

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